Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
¿Que tanto afecta tu relación con tu padre terrenal tu relación con tu padre celestial? ¿Amas a tus padres como Cristo te amo a ti o guardas algún rencor hacia ellos?