Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
¿Es posible encontrar una mujer virtuosa como la describe la Biblia? ¿Qué hacer cuando no se llega a ese estándar? ¿Cuál es la principal fuente de una mujer virtuosa? Escucha la prédica del domingo